El síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que fue descrito por el pediatra austriaco Hans Asperger en 1944 tras observar durante un tiempo a un grupo de niños que tenían dificultades sociales (para hacer amistades), intereses restringidos y cierto nivel de torpeza.
En el año 1994 se incluye por primera vez en el DSM-IV (manual diagnóstico de enfermedades) y se engloba dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) y, en aquel momento, lo agrupan con otros trastornos como el síndrome de Rett o el trastorno Autista, Los TGD se caracterizan por tener alteraciones o dificultades en diferentes áreas del desarrollo:
- Dificultad en comportamiento social:
- Evitan contacto ocular, la mirada no tiene intención y demuestran poco interés por la voz humana.
- La conducta de anticipación (levantar los brazos ante una persona conocida para que los cojan y que se desarrolla sobre los 4 meses) no está presente.
- No hay ansiedad ante la separación, les molesta que cambien las cosas no las personas.
- No atribuyen estados mentales a objetos (las muñecas no lloran)
- Dificultad en la comunicación no verbal:
- Conductas instrumentales (cogen la mano del adulto para llevarlo hasta donde está el objeto que quieren conseguir) Esta conducta es no patológica, pero en estos chavales se mantiene en edades avanzadas.
- No anticipan en juegos de interacción o que implican imitar “cucu-trastras”
- Dificultad en la comprensión del lenguaje:
- Comprensión muy literal, tiene dificultad con los dobles sentidos, chistes, bromas…
- Dificultad en la expresión del lenguaje:
- Balbucean poco y no responden al nombre ni a estímulos verbales del entorno.
- Hay ecolalias o repeticiones de palabras o frases, pero no tienen intención comunicativa.
- Inversiones pronominales, por ejemplo siempre en 3ª persona ¿cómo estás? Estás bien.
- Alteraciones en la prosodia: habla monótona, sin ritmo y pueden confundir la entonación (exclamación para preguntar)
- Patrones no usuales en el comportamiento:
- Resistencia al cambio. Conductas rituales: siempre hacen las cosas de la misma manera.
- Intereses restringidos, interés desmedido por objetos o por partes de objetos (ruedas de coches)
- Respuestas exageradas a estímulos sensoriales.
- Problemas de movimiento:
- Estereotipias motoras (movimientos repetitivos). Marcha de puntillas.
En el caso concreto del Asperger, los rasgos que incluía el DSM-IV eran 4:
- Deficiencia cualitativa en el funcionamiento social: dificultad para iniciar y mantener una conversación, interpretar el lenguaje no verbal y las señales sociales, adaptar el discurso al contexto, demostrar empatía, compartir espontáneamente sentimientos, intereses o logros, o mantener el contacto ocular.
- Intereses y comportamientos restringidos o estereotipados: repertorio limitado de intereses (a menudo absorbentes), rutinas y rituales concretos y no funcionales, movimientos repetitivos y mecánicos, preocupación persistente en la manipulación de objetos.
- Desarrollo del lenguaje normal: ausencia de retraso en la adquisición del lenguaje, que puede llegar a ser extremadamente sofisticado y con un extenso vocabulario.
- Desarrollo cognitivo normal: no existe retraso significativo en el desarrollo cognitivo, la capacidad de adaptación o la curiosidad del niño con SA. De hecho, puede mostrar un elevado funcionamiento cognitivo y emplear estrategias cognitivas sofisticadas.
En el año 2013, con la publicación del DSM-V, ya no se considera un trastorno independiente dentro de los TGD, sino que se engloba dentro del Trastorno del Neurodesarrollo y, además, lo agrupa dentro del Trastorno del Espectro Autista nivel 1 o funcionalmente alto ya que se caracteriza por no tener discapacidad intelectual ni dificultades significativas en el lenguaje.
¿Qué diferencia el Asperger del TEA?
- CI normal o alto, al menos en el área verbal.
- Lenguaje apropiado en su forma y contenido (salvo la comprensión de términos no literales).
- Pragmática alterada.
El niño con Asperger no muestra retrasos cognitivos o en el lenguaje ni evita el contacto con los demás, es más, los niños con Asperger quieren relacionarse, pero no saben cómo hacerlo a causa de las dificultades en el funcionamiento social.


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